Etica y Sociedad

Hace un tiempo atrás tuve la oportunidad de participar de un taller sobre ética aristotélica, dictado por Renato Espoz profesor de la Universidad de Chile, y el tema en especifico era un análisis del libro Ética a Nicónamo o mas bien de algunos capítulos de ese libro. Reconociendo mi rudimentaria formación filosófica y mi acercamiento más bien indirecto a Aristóteles y a los pensadores clásicos, quiero rescatar algunos planteamientos y reflexiones teóricas de este autor respecto del sentido y finalidad del comportamiento social del género humano. Asumiendo que la conformación de los social supone el desarrollo de diversas actividades a través de los cuales se resuelven las necesidades e intereses de quienes somos parte de la sociedad, Aristóteles se plantea que lo social tiene una finalidad, los seres humanos buscamos satisfacer ciertos fines o propósitos y al constituir un agregado social, le conferimos o trasferimos a éste el rol de dar respuesta o garantía de satisfacer las necesidades de sus integrantes, en lo que podríamos denominar el principio del bien común. Aunque Aristóteles no lo plantea con estas palabras, inicia la reflexión reconociendo que toda actividad humana persiguen un fin o un bien, un arquitecto, por ejemplo, diseñar de la mejor forma posible una casa o edificio para que así una vez construido satisfaga las necesidades para lo cual fue diseñado, el fin de un artista desarrollar obras cuyo valor estético  genera un goce en quienes aprecien su obra, el fin de un cocinero sería elaborar platos que tengan una buena aceptación por los comensales, .el de un ingeniero construir puentes, obras de regadío, caminos que sirvan adecuadamente a su propósito, etc., o sea cada actividad persigue un bien, y esto supone que todo bien es una aspiración humana, el hacer bien algo, supone que es el fin de cada actividad humana. Aristóteles, habitante de las polis griegas, vislumbra que dentro de la sociedad organizada debe haber una jerarquía de bienes, o sea algunos fines tienen una mayor importancia o son más gravitantes que otros, debiendo los demás fines subordinarse y adecuarse a las necesidades planteada por ese bien o fin superior.  Ese bien superior tiene que ver con el bien común, en este caso, el bien común de los habitantes de la polis, por ende todo acto o conjunto de actos realizados por sus habitantes deben contribuir a ese último fin.  No se puede lograr la felicidad humana, que seria el fin último de la existencia si antes no logramos que la sociedad este al servicio del bienestar de sus integrantes.

Subyace en el planteamiento de Aristóteles la convicción de que tanto a nivel de la dimensión individual de la existencia-y a partir de la reflexión acerca de su propia existencia-como a nivel de la dimensión social de la existencia social humana, existe una búsqueda incesante por la realización humana, por la construcción de un mundo que permita a todo ser felices.  Aunque esto parece una utopía, acaso no es la búsqueda permanente de todo ser humano sentirse bien, disfrutar de la vida, descubrir un sentido a su existencia. Aquí entramos de lleno al plano de la Ética Aristotélica, que sustentada en la realidad de la experiencia humana, demuestra que toda comunidad se constituye como un proyecto de bien común, es más, ese bien común pasa a ser la necesidad o leit motiv de la comunidad humana, y ésta se puede lograr a través de la misma acción conjunta, es algo construido socialmente. Esto implica inevitablemente la construcción de una ética del comportamiento que ponga como bien superior el bien común, estableciendo que cualquier otra prioridad consideración de intereses personales o grupales por sobre el bien común, terminara atentando o minando la posibilidad de que la sociedad logre ese objetivo superior. Aquí aparece dibujada también es la concepción de Aristóteles acerca de la política como actividad que debe velar por la buena administración de la Polis. Es por eso que pone tanto énfasis acerca de que el hombre debe cultivar la virtud, o sea tener una disposición para comportarse de una manera adecuada y a la altura de la exigencia de la ética.

En este contexto el problema aparece cuando la actividad humana se desvía y desconoce la existencia de un bien o interés superior al que debe subordinarse y empieza a definir su acción en función de otros intereses o de otra lógica, se aleja de la virtud, dejándose llevar por intereses personales, por la avaricia, el afán de poder, terminará destruyendo las bases misma de la sociedad.

Debo señalar que lo anterior es una interpretación personal y no acabada respecto de la Etica Aristotélica, pero que creo es importante compartir para aportar al debate sobre el sentido del devenir de nuestra sociedad, de la búsqueda de los fundamentos de lo social y su finalidad.

 

 

La Cultura como estrategia de adaptación y cambio

Pintura_rupestre_Akakus_Libia.sized[1]

Desde una perspectiva antropológica se constata que el comportamiento humano obedece a pautas definidas culturalmente, que se derivan del proceso de interacción social y de la interacción hombre-naturaleza. Ahora bien, ambos procesos se encuentran entrelazados ya que la adaptación humana al entorno y la apropiación de los recursos que usamos para vivir se lleva cabo a través de la experiencia y del aprendizaje colectivo que da origen a ciertas pautas o formas  de adaptación específicas. Una de las cualidades singulares de la capacidad adaptativa humana es que el factor clave que le permite desenvolverse con éxito como especie radica en sus capacidades intelectuales y sociales, por sobre cualquier otra cualidad física o biológica. La capacidad de crear símbolos y de significar la realidad constituye una cualidad adaptativa superior que nos permite construir una realidad propiamente humana.

Toda aproximación a la realidad la hacemos mediante símbolos y signos que constituyen una imagen abstraída de la realidad misma. Podemos reproducir la realidad a través de símbolos y estructuras de símbolos, podemos crear códigos y lenguajes que permiten comunicarnos y construir realidades. Ahora esta construcción simbólica no opera de manera aislada de la realidad sino que debe necesariamente servir para interpretarla y operar en ella. Nace del proceso de interacción con el entorno y el lenguaje nos sirve para referirnos a lo que ocurre en el entorno, a como suceden las cosas, las relaciones entre los hechos  y a los que nos ocurre a nosotros como seres humanos en nuestro diarios vivir, nos permite expresar lo que pensamos, lo que creemos, lo que sentimos, lo que queremos y lo que no queremos.

Si bien nuestro comportamiento esta culturalmente determinado, no se puede entender la cultura como un ente externo que se impone sobre el ser humano, al contrario cada grupo humano va creando sus pautas culturales en función de un proceso que surge de la experiencia y de las condiciones que les toca vivir, es el resultado de los aprendizajes y de las construcciones simbólicas que los mismos integrantes del grupo han sido capaces de establecer y seleccionar. Ahora bien, la diversidad cultural y la misma evolución de las sociedades expresan la enorme ductilidad que tiene los grupos humanos para crear formas de adaptación, para encontrar soluciones viables a los desafíos que les impone el entorno y para generar formas particulares de organización de lo social. Aquí entramos en un terreno de mayor complejidad que requiere poner atención en que es lo que se mantiene y que es lo que cambia en las sociedades, cuales son los elementos comunes o constantes en la construcción de los social y cuales son aquellos que están en constante modificación o evolución o re-estructuración.

Lo que si resulta evidente a al luz de las evidencias empíricas e históricas es que las sociedades humanas están en constante proceso de cambio y evolución, y que la historia de la humanidad visto desde la perspectiva del presente parece tener un sentido evolutivo permanente.

Algunos de los elementos que parecen jugar un rol clave en estos procesos evolutivos tiene que ver precisamente con ciertas características y condiciones en las que se produce la interacción humana: Si bien podemos ver a la cultura como una estructura que modela el comportamiento, generando pautas establecidas y compartidas por un grupo social,  dicho modelamiento no opera de manera mecánica ni determinista como lo hacen los genes con las características fenotípicas de los individuos, sino que lo hace a través de proceso que ocurren en la mente de los seres humanos,  son fruto de la experiencia compartida, de la reflexión y del aprendizaje y de la capacidad potencial y real que tenemos los seres humanos para evaluar la eficacia de nuestras conductas y si los resultados son apropiados de acuerdo a las necesidades o desafíos que tengamos que resolver.  Si las condiciones cambian, por ejemplo si nuestro alimento escasea por causas climáticas se desencadenará toda una búsqueda de estrategias que permitan resolver este desafió hasta la creación de nuevas pautas adaptativas que permitan al grupo sortear este problema. Si producto de una buena estrategia adatativa al entorno la población crece, como ocurrió durante la revolución neolítica, entonces los grupos humanos tendrán que desarrollar estrategias de organización que les permitan resolver de manera eficaz aspecto como la toma de decisiones, la resolución del conflictos, la distribución del alimento, la defensa, etc. Ahora bien la evidencia indica que distintas sociedades en distintos contextos o distintas épocas establecieron formas diversas de resolver desafíos similares, lo cual indica la enorme ductilidad que tiene lo cultural y lo social. Para terminar una última reflexión, así como la adaptación biológica se basa en la diversidad genética para ofrecer a cada especie una mayor cantidad de posibilidades adaptativas, al parecer la ductilidad de la cultura y la tendencia humana para crear diversas formas y estructuras organizativas y pautas de adaptación aparecen igualmente como una estrategia que le permite a nuestra especie lograr una amplia capacidad adaptativa a en un entorno siempre cambiante.

 

 

 

La conformacion de lo social

La sociedad está constituida por individuos que se relacionan entre sí, que están dispuesto a participar dentro de un marco de reglas y acuerdos existentes dentro del grupo en el cual se desenvuelven. Desde los inicios de la humanidad esta fue una condición básica de sobrevivencia, pero no la única, ya que el hombre aparece como una especie cuya principal habilidad es el pensamiento y la capacidad que éste le otorga para aprender a adaptarse a cualquier condición o situación que le imponga el  entorno, de modificar este entorno en función de objetivos e intereses individuales y sociales.No actuamos solamente de acuerdo a un conjunto de pautas repetitivas sino que somos capaces de modificar y generar nuevas pautas de comportamiento para lograr los propósitos que nos propongamos. Se podría decir que tenemos “conciencia” de nuestra existencia y sus circunstancias, por ende tenemos una noción acerca de la finalidad de nuestros actos, conciencia acerca de la realidad, de su devenir, de lo socialmente conveniente o no conveniente, de lo importante o no importante, de lo bueno y del o malo. Esc decir somos capaces de crear marcos de comportamientos regidos por construcciones ideacionales que determinan los cursos de acción social. Lo individual siempre está presente y se articula con lo social en la medida que cada conciencia opera individualmente, pero siempre dentro de un marco de interpretación de la realidad que es el resutlado de un aprendizaje compartido. En este contexto el lenguaje aparece como un código que permite construir significados comunes, pero al mismo tiempo posibilita el surgimiento de nuevas ideas, reflexiones, readecuaciones de los marcos previamente existentes. El ser humano tiene una capacidad creativa impresionante, tanto así que frente a diversas circunstancias y condiciones o incluso frente a circunstancias similares cada grupo humano desarrolló sus propias pautas culturales, sus propios marco de significados, sus formas de organización social, tecnología, arte, religión, etc. No obstante siempre dentro de patrones relativamente identificables, siempre dentro de lógicas o estructuras que trascienden la especificidades, para dar forma a variantes de un proceso de humanización que al parecer tiene un hilo conductor.

Zygmunt Bauman: “La democracia es la primera víctima de la desigualdad”

interesante reflexión, aunque me parece que hay un clamor ciudadano quizás no todavía consolidado ni empoderado del todo que clama por un cambio en este estado de cosas, toda vez que el modelo económico y político imperante nos lleva a una crisis social cuyos derroteros e impacto ni conocemos, pero a veces pienso en la crisis europea que dio paso a la emergencia del Nazismo y otros experimentos totalitarios y/o populistas

Ssociólogos

El pensador polaco Zygmunt Bauman se ha convertido en una de las voces más criticas contra “el capitalismo salvaje” y la situación de “desigualdad” que ha generado, y la primera víctima de esta situación, en opinión de este profesor y sociólogo, “es la democracia”.

Zygmunt Bauman

Así lo lo refleja Zygmunt Bauman (Poznan, Polonia, 1925) en su último libro, “¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?”, que acaba de presentar en Madrid.

Bauman, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (ex aequo con Alain Toraine, en 2010), a sus 89 años sigue viajando por todo el mundo con “placer” y paciencia infinita para explicar la situación de desigualdad que vivimos en esta “sociedad de modernidad líquida”, concepto clave con el que define la inestabilidad de la sociedad actual, “consumista y en continuo cambio”.

“El Estado democrático durante años se ajustó a su promesa y a su responsabilidad de proteger…

Ver la entrada original 475 palabras más