apuntes sobre la desigualdad parte II

 

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En el articulo anterior esbocé algunas preguntas generales que guían mi reflexión acerca de la desigualdad al interior de las sociedades humanas, tratando de descubrir el porqué prácticamente en todas las sociedades complejas se generan procesos de diferenciación interna que desembocan en la existencia en grupos que concentran poder y privilegios en contraste a otros grupos, por lo general mayoritarios en número, que carecen de poder y se encuentran subordinados a los intereses de los primeros. Sin duda se trata de un problema teóricamente complejo de resolver, y que forma parte del debate ideológico y teórico dentro de las ciencias sociales desde hace por lo menos un par de siglos, y que hoy se hace más vigente por la incapacidad de los Estados y de los sistemas económicos por generar sociedades mas igualitarias o mas inclusivas en cuanto a oportunidades y derechos de acceso a los bienes y recursos que la misma sociedad produce o valora y por que la propia promesa de la modernidad choca con la triste realidad que ella misma ha provocado.

Ahora bien, cabe preguntarse si la desigualdad es un problema legitimo de ser considerado en la ciencias sociales como tal o si en realidad constituye algo “connatural” al ser humano y en particular al ser social y que debe aceptarse como un resultado inevitable del propio progreso y evolución de la humanidad. La respuesta a esta interrogante trasciende a las ciencias sociales y adquiere ribetes filosóficos, éticos e incluso ideológicos, en primer lugar porque hay que preguntarse es si resulta válido y universal aquel principio que plantea que todos los seres humanos somos iguales en dignidad y derechos y que una comunidad humana se funda sobre el principio de que todos deben tener las mismas posibilidades y consideraciones o al contrario, que cada uno construye su propio destino y que el que tiene más es porque se lo ha ganado en justa lid. Como se ve la desigualdad va a ser un problema siempre y cuando partamos del primer supuesto, y consideremos que el segundo forma parte de un discurso que, mediante la exaltación de lo individual, busca legitimar la desigualdad.

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No nos detendremos  por ahora en estos puntos, la idea es sólo es enunciar los supuestos sobre los cuales descasa las construcciones teóricas en juego. Si haremos algunas constataciones sobre el problema en cuestión. una de ellas es que la desigualdad opera estructuralmente, es decir es el resultado de de un orden social que establece mecanismos claramente definidos de acceso y distribución del os bienes y de la riqueza que se produce a través del trabajo de los miembros de ese grupo social, consagrados por leyes y normas explicitas apoyado por la existencia de un sistema coercitivo que obliga a todos los miembros a aceptar este orden de cosas, así como de discurso ideológico que legitima dicho orden. ¿Ahora la pregunta es como se llega a este orden desigual?. ¿En que se basa la construcción de la desigualdad en el seno de nuestras sociedades?.

Otra constatación es que los seres humanos somos diferentes unos de otros, en todo grupo humano, hasta en los más endogámicos, resulta evidente que cada miembro tiene una personalidad, carácter y características físicas, emocionales, cognitivas diferenciables y que dichas diferencias influyen en las relaciones y los roles que cada miembro asume dentro de la sociedad. Algunos tendrán una mayor capacidad de liderazgo, otros mas habilidades manuales y a

rtísticas, algunos tendrán mas habilidades de pensamiento abstracto y otros  tendrán más habilidades sociales que otros,  etc. y enfrentados a diversas circunstancias y problemas algunas de estas cualidades específicas serán mas o menos valoradas que otras. por ejemplo en situaciones de conflicto aquellos que tengan una mayor capacidad de ayudar a la resolución adecuada de los mismos serán mas reconocidos que otros que no contribuyen Esta diversidad,   que tiene una base genética,  puede constituirse en una primera fuente o condicionante de procesos de diferenciación social al interior de las sociedades complejas, por ejemplo quienes logren desempeñar mejor ciertos roles claves pueden reclamar para si mas privilegios o ejercer una mayor influencia sobre el resto del grupo. Pero podría caber aquí la pregunta ¿por qué el resto del grupo permite que algunos concentren mas poder, privilegios y derechos en desmedro del resto?. La respuesta puede estar dada por el carisma del líder o por la necesidad que siente el grupo de recompensar cierta labor o acción , por ejemplo guiar al grupo durante  un conflicto armado o demostrar tener un poder especial para convencer al resto, o para comunicarse con los espíritus y preveer el futuro, etc. Incluso la simple capacidad de administrar bien o de dictar justicia, en fin, se deduce que ciertos roles claves fueron adquiriendo más importancia que otros y esto se tradujo en obtención de mas privilegios.

 

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Pero aún asumiendo que este argumento fuese correcto, no resulta suficiente para explicar la conformación de una estructura social sistemáticamente desigual. En cualquier sociedad los miembros con mayores privilegios dependen del aporte de los grupos subalternos, porque la riqueza y el poder no se crean solas, no se encuentran en la naturaleza, sino que se crean dentro del marco de las relaciones sociales que involucran una distribución desigual de los bienes. Incluso el uso libre del tiempo es un bien que en la antigüedad era privilegio de unos pocos quienes disfrutaban no tener que trabajar porque había otros que obligadamente lo hacían por ellos, por ejemplo los esclavos. Para que exista desigualdad deben entonces existir una apropiación desigual de lso derechos sobre los bienes socialmente valorados. dicha apropiación desigual solo fue posible en aquellas sociedades que producían excedente y que lograron controlar suficientes recursos, por ejemplo un territorio que debían ser administrados y distribuidos, ya sea como derecho de uso o como producto. En ambos casos el control de los recursos y la producción de bienes siempre fueron parte de un esfuerzo social compartido. Es muy probable que la existencia de excedente obligara a muchos grupos a determinar mecanismos de distribución y que algunos pocos miembros se les asignara una mayor responsabilidad y autoridad para administrar dichos bienes.  Y también es probable que esta situación obligara a los grupos humanos a concebir los derechos de propiedad o uso de recursos y bienes, estableciéndose las bases de un régimen de propiedad que sentó las bases para un posterior proceso de concentración y distribución desigual de los bienes socialmente adquiridos y producidos. Sería interesante entonces estudiar los distintos regímenes de acceso y usufructo de bienes que se fueron constituyendo en diversas sociedades en la antigüedad para poder avanzar de manera mas sistemática en un análisis de este tipo.

Por el momento este ha sido un aporte reflexivo al estilo de un ensayo no sistemático que pretende realizar un aporte para identificar las probables causas de la conformación de sociedades desiguales en la antigüedad, que requiere también enriquecerse con otros aportes y puntos de vista.

 

 

 

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La Cultura como estrategia de adaptación y cambio

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Desde una perspectiva antropológica se constata que el comportamiento humano obedece a pautas definidas culturalmente, que se derivan del proceso de interacción social y de la interacción hombre-naturaleza. Ahora bien, ambos procesos se encuentran entrelazados ya que la adaptación humana al entorno y la apropiación de los recursos que usamos para vivir se lleva cabo a través de la experiencia y del aprendizaje colectivo que da origen a ciertas pautas o formas  de adaptación específicas. Una de las cualidades singulares de la capacidad adaptativa humana es que el factor clave que le permite desenvolverse con éxito como especie radica en sus capacidades intelectuales y sociales, por sobre cualquier otra cualidad física o biológica. La capacidad de crear símbolos y de significar la realidad constituye una cualidad adaptativa superior que nos permite construir una realidad propiamente humana.

Toda aproximación a la realidad la hacemos mediante símbolos y signos que constituyen una imagen abstraída de la realidad misma. Podemos reproducir la realidad a través de símbolos y estructuras de símbolos, podemos crear códigos y lenguajes que permiten comunicarnos y construir realidades. Ahora esta construcción simbólica no opera de manera aislada de la realidad sino que debe necesariamente servir para interpretarla y operar en ella. Nace del proceso de interacción con el entorno y el lenguaje nos sirve para referirnos a lo que ocurre en el entorno, a como suceden las cosas, las relaciones entre los hechos  y a los que nos ocurre a nosotros como seres humanos en nuestro diarios vivir, nos permite expresar lo que pensamos, lo que creemos, lo que sentimos, lo que queremos y lo que no queremos.

Si bien nuestro comportamiento esta culturalmente determinado, no se puede entender la cultura como un ente externo que se impone sobre el ser humano, al contrario cada grupo humano va creando sus pautas culturales en función de un proceso que surge de la experiencia y de las condiciones que les toca vivir, es el resultado de los aprendizajes y de las construcciones simbólicas que los mismos integrantes del grupo han sido capaces de establecer y seleccionar. Ahora bien, la diversidad cultural y la misma evolución de las sociedades expresan la enorme ductilidad que tiene los grupos humanos para crear formas de adaptación, para encontrar soluciones viables a los desafíos que les impone el entorno y para generar formas particulares de organización de lo social. Aquí entramos en un terreno de mayor complejidad que requiere poner atención en que es lo que se mantiene y que es lo que cambia en las sociedades, cuales son los elementos comunes o constantes en la construcción de los social y cuales son aquellos que están en constante modificación o evolución o re-estructuración.

Lo que si resulta evidente a al luz de las evidencias empíricas e históricas es que las sociedades humanas están en constante proceso de cambio y evolución, y que la historia de la humanidad visto desde la perspectiva del presente parece tener un sentido evolutivo permanente.

Algunos de los elementos que parecen jugar un rol clave en estos procesos evolutivos tiene que ver precisamente con ciertas características y condiciones en las que se produce la interacción humana: Si bien podemos ver a la cultura como una estructura que modela el comportamiento, generando pautas establecidas y compartidas por un grupo social,  dicho modelamiento no opera de manera mecánica ni determinista como lo hacen los genes con las características fenotípicas de los individuos, sino que lo hace a través de proceso que ocurren en la mente de los seres humanos,  son fruto de la experiencia compartida, de la reflexión y del aprendizaje y de la capacidad potencial y real que tenemos los seres humanos para evaluar la eficacia de nuestras conductas y si los resultados son apropiados de acuerdo a las necesidades o desafíos que tengamos que resolver.  Si las condiciones cambian, por ejemplo si nuestro alimento escasea por causas climáticas se desencadenará toda una búsqueda de estrategias que permitan resolver este desafió hasta la creación de nuevas pautas adaptativas que permitan al grupo sortear este problema. Si producto de una buena estrategia adatativa al entorno la población crece, como ocurrió durante la revolución neolítica, entonces los grupos humanos tendrán que desarrollar estrategias de organización que les permitan resolver de manera eficaz aspecto como la toma de decisiones, la resolución del conflictos, la distribución del alimento, la defensa, etc. Ahora bien la evidencia indica que distintas sociedades en distintos contextos o distintas épocas establecieron formas diversas de resolver desafíos similares, lo cual indica la enorme ductilidad que tiene lo cultural y lo social. Para terminar una última reflexión, así como la adaptación biológica se basa en la diversidad genética para ofrecer a cada especie una mayor cantidad de posibilidades adaptativas, al parecer la ductilidad de la cultura y la tendencia humana para crear diversas formas y estructuras organizativas y pautas de adaptación aparecen igualmente como una estrategia que le permite a nuestra especie lograr una amplia capacidad adaptativa a en un entorno siempre cambiante.

 

 

 

¿ por que evolucionan las sociedades?

Al igual que en los borradores anteriores quiero expresar algunas reflexiones respecto de una dimensión de la realidad social que podríamos denominar “procesos evolutivos” que forman parte del devenir histórico del género humano. Más allá del contrapunto entre  posiciones evolucionistas clásicas con otras que resaltan los particularismos y la imposibilidad de  trazar una linea evolutiva única de la sociedad, lo que resulta evidente es que los humanos, desde sus orígenes, sometidos a la necesidad de subsistir en diversos contextos geográficos y ambientales, lograron adaptarse y sobreponerse a las dificultades (y oportunidades) que les imponía el entorno recurriendo a su capacidad de organizarse y crear cultura. Es decir una capacidad cognitiva y comunicativa que le permitía significar la realidad y sus fenómenos, crear herramientas y artefactos que les facilitaran la obtención de alimentos ,abrigo, seguridad, en resumen poder crear condiciones que aminoraran la incertidumbre de quedar expuestos a los vaivenes y caprichos de la naturaleza. De hecho, los humanos aparecían como una especie biológicamente mucho más vulnerable que otras especies mejor adaptadas a sus nichos ambientales. No obstante, gracias a su inteligencia y organización, la humanidad podía  modificar las condiciones existentes para adaptarse a casi cualquier ambiente natural, hasta crear un medio ambiente mas amigable que diera garantías para la subsistencia humana. La cultura vista como resultado de un proceso adaptativo es sumamente dúctil y flexible ya que es resultado de la interacción humana con el entorno y tiene su unidad operacional básica en el individuo que tiene capacidad reflexiva, voluntad y la cualidad de aprender a partir de la experiencia y la observación. Pero junto con esta capacidad individual los humanos tendemos a actuar grupalmente, a establecer la lazos de interdependencia y de significación común, de aprender unos de otros y de optar y decidir cual es la mejor forma de hacer las cosas. La sociedad y su evolución se asienta sobre este marco cultural construido en base a esquemas de significación y de valores compartidos por el grupo social, por la construcción de normas de convivencia y de estrategias de adaptación a las condiciones materiales del entorno. Pero todo grupo social está en constante proceso de adecuación a la variación de las condiciones externas y también de readecuación interna en la medida que sus miembros tienen esa capacidad de optar, de decidir, de cambiar según vayan reflexionando y aprendiendo. El comportamiento humano no sólo está condicionado por la cultura sino que los miembros de una comunidad están creando cultura y modificandola permanentemente. Todo proceso adaptativo es también un proceso decisional y toda decisión entraña un proceso grupal en el que aparece otra variable: la distribución del poder decisional dentro del grupo….  El objetivo de esta reflexión, aun inconclusa, es poder descifrar  la lógica subyacente a la modificación de las pautas de comportamiento y si es así, identificar la racionalidad que guía dichos cambios y por ende poder analizar cuales son los factores que desencadena los proceso evolutivos que afectan a las sociedades humanas.