Develando la desigualdad

Comparto con ustedes esta articulo del economista chileno  Raúl González Meyer publicado en http://www.cooperativa.cl, en el cual identifica las condiciones y factores que sostiene y reproducen la desigualdad económica, enraizada en la organización del sistema económico que nos rige. Propone igualmente las condiciones necesarias para impulsar cambios en la lógica que gobierna un sistema económico que estructuralmente produce desigualdad….

 

“Ya resulta reiterativo y tedioso afirmar que Chile necesita cambios y políticas para una situación más igualitaria de los ingresos. Las nociones de deuda social, crecimiento con distribución, desarrollo con inclusión o integración, y otros, han estado en la discursividad de estos últimos 25 años.

Ellas suelen sacar la cabeza sobre la superficie en tiempos de elecciones presidenciales, de encuestas CASEN, de algún informe de la OCDE o de las periódicas catástrofes “naturales”.Todas ellas ponen más al desnudo las diferencias socio-económicas del país, marcadas no solo por la pobreza sino también por la “extrema riqueza”.

Ha estado de moda afirmar que la opción de los pobres y frente a la desigualdad, es que aquellos aumentan su “capital humano” propio, que “inviertan” en ellos mismos.Pero sabemos que sin una acción pública reestructurante la educación reproduce la desigualdad heredada.

Adicionalmente, esa eventual formación de capital humano de los sectores de menores ingresos, solo puede realizarse si se encuentra con una estructura de empleo que permite que ese mayor potencial de productividad se pueda concretar en trabajos calificados. Pero la estructura chilena de empleo ya ha sido criticada por la enorme cantidad de empleos de baja calificación y la falta de una política sustantiva que cambie la matriz productiva asentada en buena parte en una estructura exportadora de escaso valor agregado, basada en la renta de recursos y condiciones naturales.

Y aun cuando esta estructura de empleo fuese mejor, la desigualdad no disminuiría si en esos mejores empleos, con mayor productividad, los trabajadores no tuviesen capacidad de que se transforme en mejores salarios relativos, lo que tiene que ver con las condiciones de negociación y de poder que puedan tener.

Aun con lo complejo de lo anterior, ello es solo una parte del problema total, pues tampoco podrá haber más igualdad sino se actúa sobre la impresionante concentración de activos económicos: empresas, tierra, financieros que sigue teniendo lugar en Chile; si no se actúa sobre un sistema tributario regresivo; si no se actúa sobre la forma concentrada de los mercados que permite la extracción de excedente desde las pequeñas empresas hacia las grandes y la precariedad de los trabajadores de las primeras; sino se actúa sobre discriminaciones de clase, de apellido, étnicas, de género y de lugar.

Actuar sobre todo ello, imposible de esquivar si se quiere producir igualdad, es cambiar orientaciones centrales del estilo de desarrollo.

Ello no es fácil, pues también son parte de la realidad otros “datos duros”. Para el liberalismo radical, que modeló la economía chilena “desde arriba” a partir de 1975, la igualdad no es un objetivo buscado. Al contrario, ve en la preocupación por ella la fundamentación de políticas distributivas que detienen el crecimiento y a lo cual denomina, sin mucha sutileza, populismo.

Aun más, la desigualdad es vista positivamente como fuente de esfuerzo individual para alcanzar a los que están más arriba; la emulación de la riqueza como fuente del emprendimiento.

Para tener un discurso en “lo social” contrapuso la búsqueda de mayor igualdad con la superación de la pobreza, pues lo primero llevaba al estancamiento y con ello a más pobres, y lo segundo significa crear el mejor clima a los empresarios que así crearán empleo.

La preocupación proviene solo cuando grados altos de desigualdad parecen estar a la base de movilizaciones y de futuras y amenazantes inestabilidades que pueden poner todo el sistema en cuestión.

La mirada fría de los últimos 3 a 4 decenios de la historia económica nacional debe hacernos concluir que más allá de discursos y promesas, el crecimiento ha estado asentado en la desigualdad. Esta no ha sido una anomalía, sino una condición y una resultante del tipo de expansión económica de Chile.

Esta expansión no puede explicarse al margen de la privatización de la economía, de la inmensa cantidad de capitales acumulados y concentrados, de la consolidación de “grupos económicos”, de la oligopolización de innumerables mercados, de la gran presencia del capital extranjero. La mayor política social de los decenios más recientes, posible por los mayores recursos estatales de la propia expansión económica, solo ha logrado evitar que la desigualdad de ingresos crezca aún más.

Por tanto, asumido en serio, el cambio de esa desigualdad instalada en la anatomía y fisiología del funcionamiento de la economía chilena supone actuar sobre factores en buen grado intocados en las propuestas de mayor igualdad que por ello se transforman en retórica y velan sus causas mayores.

Intervenir en serio sobre la desigualdad no es por ello cuestión de “buena onda”, buscando no producir efecto en la sensibilidad epidérmica de grupos que se opondrán a ello por principio y por intereses; porque saben que una mayor igualdad real produciría remezones mayores a la forma en que ha funcionado la economía y la sociedad.

Dado el poder de dichos grupos en el mercado, en el manejo del capital, en el sistema político, en los medios de comunicación, en el imaginario medroso a crear frente a no importa cual política igualitaria, toda reforma sustantiva solo puede provenir y sostenerse desde una gran base social y política”.

Acerca de la teoria en las Cs. sociales

 

Toda teoría es un camino que se construye a partir de categorías referidas a algún ámbito de nuestra realidad que suponemos no ocurre de acuerdo a principios aleatorios sino que obedecen a una lógica que puede ser develada analíticamente. En la medida que definimos una categoría para referirnos a algún ámbito específico, estamos construyendo una realidad cognoscitiva, por ejemplo el término economía no se refiere a una realidad empírica en particular que pueda ser observada sino que a una realidad abstracta que puede categorizarse como una dimensión del comportamiento humano, que agrupa a actividades que son realizadas bajo ciertos principios o lógicas propias de la esfera económica, al igual que otras dimensiones como la religión, el arte, los afectos, la moral, etc. Esta división de la realidad social en categorías analíticas supone que hay áreas del comportamiento humano que operan bajo ciertos principios claramente diferenciables a los que operan o dominan en otras áreas, no obstante que pudieran existir principios o lógicas transversales que puedan ser aplicados a mas de una esfera analítica por ejemplo el principio de la eficiencia, la reciprocidad, etc.

 

El interés de las ciencias sociales es en este caso construir modelos teóricos que permitan descifrar las lógicas que determinan el comportamiento human o en una esfera o ámbito particular previamente definido. Ahora bien, el comportamiento es complejo, asi como somos complejos los seres humanos dotados de conciencia, voluntad, razón y emoción, por lo que no es posible reducir lo social a un conjunto de principios unidimensionales como lo podría hacer la ciencia matemática o la física con sus respectivo ámbito de problemas, sin embargo existe un consenso  de que lo que ocurre en la sociedad ocurre como resultado de ciertas lógica o racionalidad  que puede ser descubierta y descrita analíticamente. Es más, existen corrientes teóricas que buscan establecer principios mas generales que operan transversalmente en todos los ámbito como ocurre con la teoría de sistemas sociales, el materialismo histórico o el estructural funcionalismo. De hecho, nuestra realidad como seres vivos que formamos parte de un planeta que a su vez es parte de u universo mayor nos obliga a pensar también holísticamente acerca de nuestro origen, y devenir como especie que forma parte de un ecosistema mayor.

Ahora, volviendo al planteamiento inicial las proposiciones teóricas pueden ser concebidas como caminos dentro de un gran laberinto que buscan hacer inteligible algo ininteligible, su base es la observación de los mismo hechos que se pretende explicar, pero cuyas elaboraciones pueden llegar a constituirse en caminos sin salida, al no ser capaces de dilucidar adecuadamente aquellos principios que rigen cierta esfera del comportamiento o hacerlo de manera errónea o incompleta, siendo incapaces de predecir el verdadero curso del devenir social histórico que pretenden resolver.

Estos párrafos solo pretenden ser una reflexión inicial, junto con muchas otras, las que seguramente deberá ser sometidas a una necesaria critica y enriquecimiento para transformarse en un ensayo que se precie de tal. Pero este es el objetivo del blog, transformarse en un registro no sistemático de ideas, reflexiones, apuntes que contribuyan al debate sobre quehacer de las ciencias sociales y el rol que los cientistas sociales jugamos en la sociedad.

Carta del Jefe Seattlede la tribu de los Swamish, a Franklin Pierce Presidente de los Estados Unidos de América.

Corría el año 1854 y el expansionismo Blanco en Norteamérica ya estaba prácticamente consumado, las tribus y pueblos indígenas despojados de sus tierras, reducidos e incluso hasta aniquiliarlos, para satisfacer la ambición de dominio territorial y riqueza del hombre Blanco, una historia que se repitió de norte a sur en todo el continente Americano.

Ese año ante una “oferta” de compra de tierras por parte del Presidente de Estados Unidos el Gran Jefe Seattle escribe una carta de respuesta al Presidente norteamericano de ese entonces,  la cual por su belleza y profundo significado se ha transformado en una de las manifestaciones mas reconocidas en defensa del medio ambiente, pero también constituye un evidencia de las abismante diferencia acerca de l oque es el hombre y su lugar en la naturaleza, del vínculo que no une a ésta. Comparto con ustedes la carta exponiendo solo un pequeño extracto de la misma:

“El Gran Jefe de Washington envió palabra de que desea comprar
nuestra tierra. El Gran Jefe nos envía también palabras de amistad y
buena voluntad. Apreciamos mucho esta delicadeza porque sabemos la
poca falta que le hace nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta,
pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco vendrá con sus
armas de fuego y tomara nuestras tierras. El Gran Jefe de Washington
puede confiar en la palabra del Gran Jefe Seattle, con la misma certeza
que confía en el retorno de las estaciones. Mis palabras son inmutables
como las estrellas del firmamento.

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra?,
esta idea nos parece extraña.
Si no somos dueños de la frescura del aire, ni del brillo del agua,
¿Cómo podrán ustedes comprarlos?

Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo, cada aguja
brillante de pino, cada grano de arena de las riberas de los ríos, cada
gota de rocío entre las sombras de los bosques, cada claro en la arboleda
y el zumbido de cada insecto son sagrados en la memoria y tradiciones de
mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo los
recuerdos del hombre piel roja.”

La carta completa la pueden leer en el siguiente enlace:

http://aumartin.webs.ull.es/Carta%20del%20Gran%20Jefe%20Seattle.pdf

 

 

Aprendizaje diferenciado, una realidad en redes sociales

Comparto con ustedes este articulo sobre las potencialidades que ofrece internet y las redes sociales virtuales para desarrollar estrategias de aprendizaje que permitan a los niños/as desarrollarse en función de sus intereses y potencialidades, superando el sistema clásico que tiende a homogeneizar y transformar a experiencia del aprendizaje en un ejercicio unidireccional y no en una experiencia de enriquecimiento y exploración hacia lo desconocido.

EDUCACIóN 2.0 y REDES SOCIALES

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Eduard Punset establece que uno de los peores errores que comete la Educación actual está en homologar los aprendizajes a alumnos que en una misma sala de clases, presentan intereses, conocimientos, motivaciones absolutamente diferentes.

Esta realidad que se ve amplificada en la actualidad, pues la tecnología brinda a los niños y jóvenes un espacio ilimitado para desarrollar sus habilidades y competencias innatas. Esta realidad contrasta con el que se encuentra en el espacio educativo por excelencia, la sala de clases.

Probablemente esta dualidad de realidades históricamente no fue trascendental pero en la actualidad representa un desafío existencial. Las nuevas generaciones son más informadas, criticas, participativas que las décadas anteriores, acostumbradas a trabajar de manera gregaria, pueden sólo frente a un cliqueo crear, cuestionar, compartir y por lógica desarrollar sus intereses de manera comunitaria.

¿Qué hacer como docente frente a este desafío? Una posibilidad es negarlo y terminar con alumnos que…

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